“El desarrollo progresivo del hombre depende vitalmente de la invención (…) su propósito último es el dominio completo de la mente sobre el mundo material (…) esta es la difícil tarea del inventor, a menudo incomprendido y sin recompensa (…) pero encuentra compensación en el ejercicio de sus facultades y en la conciencia de pertenecer a esa clase privilegiada (…) hablando por mí mismo, ya he tenido más que suficiente de este exquisito gozo; tanto que durante muchos años mi vida fue poco menos que un éxtasis continuo”

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